Los paneles de lana de roca para fachadas con aislamiento exterior (sistema SATE) ofrecen protección, ahorro energético y mayor confort en el edificio. Ayudan a mantener una temperatura interior más estable, reducen la entrada de frío y calor y mejoran el aislamiento frente a los ruidos del exterior.
- Gran capacidad de aislamiento térmico.
- Elevada protección frente al fuego.
- Mayor confort y reducción del ruido.
- Favorece una correcta gestión de la humedad.
Además, al ser un material resistente al fuego, contribuyen a mejorar la seguridad del edificio, y su capacidad para gestionar la humedad ayuda a reducir la aparición de condensaciones. Todo ello permite disminuir el consumo de energía y mantener sus prestaciones durante muchos años.
La lana de roca actúa como una barrera térmica, ayudando a mantener una temperatura interior más estable tanto en invierno como en verano. Sus fibras dificultan la transferencia de calor entre el interior y el exterior, mejorando el confort y reduciendo la necesidad de calefacción y refrigeración.
Permite disminuir el consumo energético y las emisiones asociadas, y mantiene sus propiedades aislantes durante muchos años gracias a su durabilidad.
La lana de roca ayuda a gestionar la humedad y a reducir los problemas asociados a su acumulación. Su resistencia a la humedad contribuye a prevenir la aparición de moho y hongos, evitando el deterioro de los materiales y ayudando a conservar el edificio en buenas condiciones durante más tiempo.
Favorece un ambiente interior más saludable, al contribuir a mantener una mejor calidad del aire y reducir los problemas derivados del exceso de humedad.
La lana de roca también ofrece un alto nivel de aislamiento acústico, ayudando a reducir los ruidos procedentes del exterior y de otras estancias. Por ello, es un material muy completo para mejorar el confort, la eficiencia y la calidad de los espacios habitables.

